Pamela despertaba cada mañana antes del amanecer, después de horas de intentar dormir ya debía alistar sus niños para llevarlos a la escuela, luego de dejarlos quedaba suspendida, a veces dormía toda la mañana, su esposo no pareció notar sus madrugadas intentando dormir ni sus mañanas en suspensión.
Se activaba a la hora de recoger los menores, ya iniciada la tarde, su día parecía componerse. No obstante poco a poco se alejó de amigos, y conocidos, se sentía enferma pero los resultados de análisis no mostraron nada extraño, ella no sabía con quién hablar de ello. Evitaba pensar en locura, solo se sentía triste.
Las enfermedades mentales en muchos países sobretodo en Latinoamérica son un tabú. Pero a pesar que no se habla de ello en las sociedades modernas su incidencia aumenta manera alarmante.
Informes publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) entre 2017 y 2018 (informes) muestran que la depresión es la causa principal de enfermedad y discapacidad a nivel mundial. Existen más de 300 millones de personas en el mundo con depresión y esta cifra supone un aumento del 18% en los últimos 10 años.
Los fines de semana Luis Alberto evitaba salir, cuando lo invitaban se sentía cansado, se fingía “ocupado” o con mucho trabajo, pero se sentía irritado por nada, sin ánimo y aunque hacía el intento de parecer o sentirse positivo la alegría desaparecía de su vida cada vez.
La definición de depresión según la OMS es “una enfermedad mental que se caracteriza por un estado de tristeza persistente y una pérdida de interés en las actividades que se disfrutan de manera habitual. Estos síntomas vienen acompañados por la incapacidad de llevar a cabo las actividades diarias, durante al menos dos semanas”.
Alberto pasaba las tardes luego del trabajo solo, a veces escuchando música, o pensando en qué podría estar mal en él. En el trabajo notaba una persistente falta de concentración y una callada sensación de que algo no iba bien.
Algunas de las características adicionales que sufren las personas con depresión son: la pérdida de energía, la pérdida de apetito, aumentos o reducciones del número de horas de sueño, ansiedad, incapacidad para tomar decisiones, sentimientos de culpabilidad y/o incapacidad, etc.
Dependiendo del número y de la intensidad de los síntomas, los episodios depresivos pueden clasificarse como leves, moderados o graves. La depresión es el resultado de interacciones complejas entre factores sociales, psicológicos y biológicos.
Quienes han pasado por circunstancias vitales adversas (desempleo, luto, traumatismos psicológicos) tienen más probabilidades de sufrir depresión. A su vez, la depresión puede generar más estrés y disfunción, y empeorar la situación vital de la persona afectada. Lo que genera un círculo vicioso del que es difícil salir por sí mismo.
La depresión genera más depresión. Sin embargo tiene cura y hay esperanza.
La OMS ha exhortado a gobiernos y unir esfuerzos en diagnosticar de manera oportuna y difundir los síntomas para aprender a detectarlo. En la actualidad existen tratamientos eficaces para la depresión moderada y grave.
Desde las primeras sesiones con la psiquiatra, Pamela empezó a detectar los ciclos de estado de ánimo, y se esforzó por estabilizar sus patrones de sueño y ejercitarse. Sin embargo la sensación era persistente por lo que luego de varias sesiones requirió medicamento.
Los profesionales sanitarios pueden ofrecer tratamientos psicológicos, como la activación conductual, la terapia cognitiva conductual y la psicoterapia interpersonal, o medicamentos antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y los antidepresivos tricíclicos.
Alberto, al final pidió ayuda a un conocido que le recomendó a su vez a un terapeuta que lo empezó a tratar y su situación mejoró poco a poco.
Los profesionales sanitarios deben tener presentes los posibles efectos adversos de los antidepresivos, las posibilidades de llevar a cabo uno u otro tipo de intervención (por disponibilidad de conocimientos técnicos o del tratamiento en cuestión) y las preferencias individuales.
Entre los diferentes tratamientos psicológicos a tener en cuenta se encuentran los tratamientos psicológicos cara a cara, individuales o en grupo, dispensados por profesionales o por terapeutas legos supervisados. Los tratamientos psicosociales también son eficaces en los casos de depresión leve.
La evidencia muestra que casos individuales jamás son diagnosticados y, por tanto, no reciben el tratamiento necesario para promover su recuperación.
Sin miedo hay que hablar
Es de suma importancia sensibilizar a la sociedad en visualizar de manera más contundente las enfermedades mentales en general y, en particular la depresión. Y sin miedo hablar de ello.
Las enfermedades mentales conllevan problemas graves para las personas afectadas y su entorno y su incidencia con el uso de las nuevas tecnologías crece cada día. La depresión es un tema muy significativo y que afecta múltiples aspectos de vidas personales y laborales.
De igual manera se debe seguir investigando para portar más evidencias y entender cuáles son las políticas que funcionan y complementar así el trabajo que están haciendo los profesionales de la psicología y la psiquiatría en casos específicos en esta área de la salud.
Respuesta de la OMS
La OMS, entre otras organizaciones, ha elaborado manuales sobre intervenciones psicológicas breves para tratar la depresión, que pueden ser utilizados por trabajadores no profesionales.
Un ejemplo de ello es Enfrentando problemas plus (EP+), un manual que explica la utilización de la activación de la conducta, el entrenamiento en relajación, el tratamiento para la resolución de problemas y el fortalecimiento del apoyo social.
El manual Terapia de grupo interpersonal (TGI) para la depresión explica la manera de tratar este trastorno. Por último, el manual Pensamiento saludable se refiere a la utilización de la terapia cognitivo-conductual para tratar la depresión perinatal.
Datos y cifras
- La depresión es un trastorno mental frecuente.
- Se calcula que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo.
- La depresión es la principal causa mundial de discapacidad y contribuye de forma muy importante a la carga mundial general de morbilidad.
- La depresión afecta más a la mujer que al hombre.
- En el peor de los casos, la depresión puede llevar al suicidio.
- Hay tratamientos eficaces para la depresión.
- Cada año se suicidan cerca de 800 000 personas, y el suicidio es la segunda causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años.
- Aunque hay tratamientos eficaces para la depresión, más de la mitad de los afectados en todo el mundo (y más del 90% en muchos países) no recibe esos tratamientos.
- Entre los obstáculos a una atención eficaz se encuentran la falta de recursos y de personal sanitario capacitados, además de la estigmatización de los trastornos mentales y la evaluación clínica inexacta.
- Otra barrera para la atención eficaz es la evaluación errónea.
Para mayor información en la página de la OMS sobre el tema:
https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/depression
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