Democracia y épica en Madrid
Joselu, jugador del Real Madrid festeja uno de los dos goles que metió en menos de 10 minutos. - Colaboración.
Los locales, vestidos de blanco, hicieron magia otra vez. Abatieron 2-1 al Bayern de Munich para irse a Londres a enfrentar al otro equipo alemán, el Borussia Dortmund en la final de la Liga de Campeones.
Noches mágicas como son llamadas, lo son para el Real Madrid, como antes en 2022, con Benzemá o sin, él, con Ronaldo o sin él, con Ramos o cualquier otro en la zaga, ese mítico partido de vuelta en el estadio Santiago Bernabeu sea el Bayern, el Manchester City, el PSG o el Chelsea, es algo que tratarán de evitar.
Pese a dominar durante buena parte del juego, ante una impresionante actuación del portero del Bayern de Múnich el Real Madrid jugará su final 18 de la Copa de Europa contra el Borussia Dortmund que formando una muralla con un juego solvente venció a dos juegos al Paris Saint Germain 2-0 global.
La ironía del futbol es que Harry Kane, que anda y seguirá en busca de un título y que estuvo en las listas para ir al Real Madrid; fue Joselu, cedido por el Espanyol que descendió, que vino como delantero cuando lo de Kane no se concretó. En el juego que parecía todo dicho, Harry se fue a descansar cuando vino Joselu y cazó dos balones en el área uno de ellos directo de las sólidas manos del portero del Bayern, Neuer, que había estado firme con su red intacta ante tiros de Vinicius, Rodrigo y Jude Bellingham.
La democracia es que en el Real Madrid cualquiera puede marcar, a cualquiera se le puede ver defendiendo y la épica del Bernabéu, queda sobreentendida cuando se trata de Liga de Campeones.
El equipo de Tüchel tuvo poco el balón pero a momentos resultaba dañino por un lado aparecía Sané y Gnabry, guiados por Harry Kane, que en una de esas le dio cuerda a Alphonso Davies que sustituyó al lesionado Gnabry que recortó a Rudiger y con un tiro de derecha abatió la portería de Andriy Lunin, titular pese a que Courtois ya está de vuelta.
Ya con el tanto que dejaba a los blancos fuera de la copa, Carlo Ancelotti agitó el campo, metió a Modric, Camavinga, a Brahim y Joselu. Tüchel retiró a Sané, un atacante, e introdujo a Kim, un defensa, pareció colocar una barrera sacando delanteros y metiendo defensas pero nada fue suficiente para esas noches épicas en Madrid.