Música bajo semáforo rojo
El mes de marzo fue uno de los más duros desde que el covid-19 llego a Baja California, durante este periodo las medidas sanitarias se intensificaron y Ensenada comenzó a exhibir los síntomas del descenso de la actividad económica.
En en abril y mayo la música comenzó a sonar en varios puntos de la ciudad. Los músicos salieron a tocar a los cruceros.
Desde la calle Primera hasta la calzada Cortez y varios semáforos de la avenida Reforma los conjuntos norteños de Ensenada se han visto ejecutando las canciones que no han podido tocar en fiestas, eventos, restaurantes y cada espacio recreativo cerrado al público.
Con ''la nueva normalidad'' siendo una frase que representa un nuevo episodio en este periodo pandémico, es particularmente difícil para los cientos de músicos y sus sindicatos recuperar la estabilidad económica y comenzar a vivir esta nueva realidad, pues Baja California actualmente es un estado con el semáforo epidemiológico en rojo. Lo que significa que no habrá promoción de la oferta al extranjero para no aumentar la movilidad en las calles.
Incluso se habla de una Baja 500 siendo transmitida en línea, la primera carrera fuera del camino ''sin gente''. No es una decisión fácil, pues si bien el acceso a los servicios por internet es más envolvente que nunca, la reducción de congregaciones ha mostrado que sigue habiendo una inherente necesidad de reunión social y es aquí donde la música en vivo se ha visto obligada a recorrer las calles en búsqueda de complacer a un público que continua con incertidumbre.
Durante este tiempo el apoyo a estas agrupaciones ha sido notable por parte de los transeúntes y vecinos que rodean el lugar donde estén tocando, sino también por parte de las jornadas de distribución de despensas que se han realizado a la par con el recorrido de la música.
Con cubre bocas y manteniendo la distancia entre ellos, diversas agrupaciones se turnan cada día para tocar en un lugar diferente y evitar molestias a largo plazo; en la calle primera, afuera del bar Hussongs, en el monumento a Lázaro Cárdenas, algún semáforo en la calzada Cortez, en la avenida México, el parque Revolución o incluso en la entrada de la ciudad, recibiendo a ciudadanos y turistas filtrados por las medidas preventivas.
Payasos y mimos bajo necesidad
Incluso los payasos han visto esta necesidad debido a la ola de desempleo. Siendo vistos en diversas esquinas a veces al son de la música.
A finales de abril payasos de distintos puntos del Estado organizaron una colecta en apoyo mutuo a los colegas afectados impulsada por el ambiente del día del niño.
Se trató de una dinámica ideada por Noemi Lara, una payasita de Ensenada, que organizo una rifa de la compra de un boleto de 50 pesos con cinco primeros lugares disponibles con juguetes infantiles con valores de hasta tres mil pesos.
Las personas que no resultaran ganadoras podía cambiar su boleto por un regalo del mismo valor en alguna de las ubicaciones de los payasos como la Plaza Cívica o Plaza Marina.
Las artes escenicas urbanas en la ciudad han llenado un espacio que no se había explotado, aunque el arte no ha estado exento del panorama expuesto por el covid-19. A nivel independiente y debido al cierre de entros culturales y salas de teatro el abanico de propuestas, ideas y estéticas se ha visto comprometido.
Falta explorar nuevas propuestas de cine, y otras artes, no solo por la necesidad de sustento sino también por la necesidad de expresión.