Napoleón fue de Ensenada
Con un escenario y un espectacular juego de luces y una gran pantalla, la figura y la voz de Napoleón emocionaron a los miles de asistentes al concierto. - Foto: Cortesía.
El cantautor mexicano José María Napoleón, uno de los últimos grandes ídolos de México, inició su concierto a las 10:51 de la noche del 25 de abril, con la canción "De vez en vez". Su reconocida voz tranquila y clara resonó ante más de 5 mil espectadores en la ciudad de Ensenada.
En un inmejorable escenario frente a los iluminados muros del Centro Cultural Riviera de Ensenada, interpretó enseguida "Ella sí te quiere", para después bromear con los asistentes sobre las mujeres: "Solo una", dijo, en referencia a los infieles.
Vestido con una levita, pantalón y camisa negros, celebró con alegría sus 54 años de carrera artística y agradeció a los asistentes que "hacen el favor de recibirme", para luego gritar: "¡Hoy Napoleón es de Ensenada!", desatando los aplausos emocionados del público.
La tercera canción que interpretó fue "Quisiera". En un escenario de unos 16 metros de largo por casi 10 de alto, la figura oscura de cabello gris imponía su presencia entre un espectacular juego de luces y una pantalla gigante de aproximadamente ocho por cuatro metros, colocada detrás del conjunto de hasta diez músicos y un trío de mujeres en el coro.
"Qué frío es acá, pero estamos a gusto", comentó al iniciar su cuarta canción, brindando con la gente. "Brindemos por ellas... y tengo celos, se los voy a cantar", añadió en un juego de palabras.
Siguió con "Tengo celos" y "Amor de habitación". A pesar del viento frío, el ambiente y el ánimo del público se mantenían encendidos. Alguien pidió "30 años" y Napoleón prometió que más adelante la interpretaría.
Narró entonces cómo compone una canción, recordando que al escribir la siguiente se preguntó: "¿Cómo le pondré a esta canción?" y se respondió que él buscaba calor de hogar, pero ella era leña verde. Así, interpretó "Leña verde", entre aplausos.
En el siguiente segmento dedicó más elogios a las mujeres y pidió un aplauso para el bajista Daniel Bojórquez.
Contó que de joven viajó a Tijuana en busca de una oportunidad para torear, pues su hermano era torero, aunque no lo consiguió; sin embargo, guarda recuerdos especiales de Baja California. Luego cantó "Después de tanto", la sexta melodía, e hizo un par de poemas al piano, antes de presentar a los músicos de metales: Carlos, Felipe, Miguel Ángel y Moisés.
Durante "Corazón, corazón", en la pantalla proyectaron imágenes de una catedral, iluminada con vitrales de colores.
Pidió un aplauso para las coristas y agradeció especialmente a sus amigos, recordando a José José, quien grabó varias de sus canciones: "Me hizo el favor de cantarlas", dijo, antes de interpretar un popurrí de temas popularizados por el "Príncipe de la Canción".
Volvió al tema de la mujer, pero también habló de la amistad. Compartió que su vida está marcada por cuatro mujeres: el recuerdo de su madre, su esposa y sus dos hijas. Luego presentó a Winston Campos y Marcos, en la batería. En un momento cargado de emoción, interpretó "Cuando un amigo se va".
Agradeció a Luis y Ernesto, en las guitarras, y después cantó una versión alegre de "Ella se llamaba", con un ritmo antillano o reggae, para aliviar la nostalgia y dar un momento de alegría a la velada.
La canción número once la dedicó a su madre, quien, aunque "no sabía leer, sabía amar", expresó. Interpretó "Sin tu amor".
Compartió una anécdota de cuando se trasladó muy joven de su natal Aguascalientes a la Ciudad de México, armado solo con su guitarra, y compuso sus primeras canciones. Interpretó entonces "El grillo" y "Canción del molino rojo", mientras en la pantalla se proyectaban imágenes del lugar.
Sin mayor introducción, cantó la canción número quince: "Pajarillo", y agradeció a Gerardo, director de la banda que lo ha acompañado durante muchos años.
Volvió a agradecer a Ensenada: "Ensenada, gracias", dijo, antes de cantar a coro con el público "Hombre". Cientos de asistentes grabaron el momento con sus teléfonos. A las 12:18 horas, Napoleón se despidió con un "Hasta siempre, adiós", se apagaron las luces y se retiró.
Siguiendo el protocolo, el público pidió otra canción, y Napoleón regresó casi de inmediato, bromeando con que ya había cantado todas.
Sin embargo, comenzaron los acordes de uno de sus más grandes éxitos: "Eres".
Todavía obsequió un tema más, "Vive". "Nada te llevarás cuando te vayas", coreó junto al público, que agitaba sus teléfonos encendidos en lo alto. Así, Napoleón se despidió de Ensenada. Eran ya las 12:27 de la madrugada. Agradeció una vez más y, con sinceridad, confesó que probablemente no volvería. En orden y en silencio, todos se retiraron.