Encuadre: Morir a los 48 años
El actor James Van Der Beek protagonista de la seria ‘Dawson’s Creek’ en 2013. - FOTO: Cortesía CC(Creative Commons) .
Una percepción que tengo —es claro que errónea— de que entre los 48 y los 55 años fallecen más personas es persistente. Aunque tal vez no sea una estadística realista sino la sensación amplificada por mi propia edad, que es cuando las personas empiezan a contar pérdidas cercanas.
Hace unos meses se hablaba de la muerte de Robert Duvall, actor secundario en películas como la de El Padrino, cuya ausencia por cierto se notó bastante en las secuelas. Pero, en lo personal, llamó más la atención la muerte del buen Dawson Leery, el personaje que James Van Der Beek convirtió en rostro definitorio del drama juvenil de finales de los noventa en ‘Dawson’s Creek’. A los 48 años, perdió la batalla contra el cáncer de intestino.
Hace un par de años murió mi amigo Jorge Luis Gastélum, “El Pini”, apenas unos años mayor que yo, rondando los 55 tal vez. Mi buen amigo Carlos, “Carlitos” Castañeda, también se fue en sus cincuenta y tantos. Otro conocido de Ensenada falleció mientras caminaba para ir a vender sus productos en las carreras fuera de camino. Nombres no tan lejanos en Hollywood sino aquí mismo en Ensenada suenan como una advertencia.
Entonces ¿qué estamos haciendo —o dejando de hacer— los “nuevos jóvenes” de la mediana edad? Las enfermedades cardiovasculares (infartos y accidentes cerebrovasculares), distintos tipos de cáncer, la diabetes y la hipertensión siguen encabezando las causas de muerte clasificadas como prematuras y, en muchos casos, evitables.
También es cierto que ni Van Der Beek —ni Duvall en su momento— escaparon del deterioro físico que impone el tiempo. Al resto de nosotros, los mortales sin reflectores ni maquillajes, nos queda solo la posibilidad de intentar modificar el estilo de vida.
La ruta de manual del IMSS dicta: aumentar la actividad física, mantener una dieta equilibrada, controlar el peso, dejar el tabaco, moderar el alcohol y reducir el consumo de azúcares. A eso se puede sumar el dormir bien y acudir de forma periódica a revisiones médicas (con particulares, no al IMSS).
Todo esto parece mucho más fácil listarlo que hacerlo, atrapados en la rutina cotidiana de la familia, el trabajo, parece una labor difícil pero si se hace en partes, ir por la actividad física primero, luego modificar de a poco la alimentación, con pequeños cambios en un par de años habrás cambiado el estilo de vida.
Al final, no se trata de evitar la muerte sino de posponerla lo más posible y llegar a ella con dignidad, que la vida no es una carrera de velocidad, es un maratón al que no hay que llegar primero pero hay que terminarlo de la mejor manera.