México endurece control sobre armas y tecnologías bélicas
El uso o distribución de software y maquinaria para su fabricación podrá ser castigado con hasta ocho años de prisión. - Ilustración: ZNN.
El gobierno federal publicó este miércoles un nuevo decreto en el Diario Oficial de la Federación que reforma la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, ampliando de manera significativa el control estatal sobre armas, explosivos y tecnologías utilizadas con fines bélicos o criminales. La medida, impulsada por la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, representa un giro normativo hacia una regulación más estricta y centralizada en manos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
Uno de los aspectos clave del decreto es la prohibición expresa de armas impresas en 3D, así como de componentes fabricados artesanalmente que modifiquen armas semiautomáticas. El uso o distribución de software y maquinaria para su fabricación podrá ser castigado con hasta ocho años de prisión. Equipos como miras térmicas, visores nocturnos o láseres también quedan prohibidos en contextos ilícitos.
La reforma establece además penas de hasta 15 años para quienes operen vehículos blindados adaptados para fines armados, una práctica recurrente entre grupos criminales. Su ensamblaje, incluso de forma artesanal, podría acarrear hasta 10 años de cárcel.
Las sanciones también se agravan para delitos como el tráfico de armas, explosivos o sus componentes, con penas que alcanzan los 30 años de prisión y multas que podrían superar el equivalente a 2 mil veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA). Funcionarios que incumplan con la vigilancia en puntos de ingreso al país podrán ser destituidos e inhabilitados.
Sedena asume el control exclusivo sobre licencias, permisos, registros, colecciones y cualquier actividad vinculada al armamento. Incluso museos y exhibiciones deberán contar con su autorización, particularmente si poseen armamento reservado para uso militar.
El decreto también instruye a los tres niveles de gobierno a emprender campañas permanentes de desarme y cultura de paz, incluyendo información sobre explosivos y pirotecnia. La reforma busca, según el texto oficial, consolidar un enfoque integral para reducir la violencia mediante el control estricto del acceso a armas y tecnologías asociadas.