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Mexicali

Por explosión de cohete, pierde menor dos dedos de mano izquierda

Hace 2 años
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El Subsecretario de salud confirmó la pérdida del tercer y cuarto dedo del joven de 15 años, tras accidente con pirotecnia - Foto: Cortesía.

El gobierno estatal reiteró el llamado a la población de Baja California a evitar el uso de pirotécnica durante los festejos de Año Nuevo, para evitar casos como el del adolescente de Mexicali que resultó amputado de dos dedos de su mano izquierda debido a un petardo.

Lo anterior fue enfatizado este lunes en la última conferencia matinal del 2024 de la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda, luego del cuestionamiento de la prensa sobre los hechos ocurridos el pasado 27 de diciembre.

De acuerdo a medios de comunicación de la capital, es en referencia al caso del joven de 15 años identificado como Javier Adalberto, quien el pasado 27 de diciembre le explotó un cohete en la mano; tras esto, fue trasladado al Hospital General de dicha ciudad y desde ahí le comunicaron a su madre el accidente.

El subsecretario de Salud del Estado de Baja California, Néstor Saúl Hernández Milán, confirmó la pérdida en la mano del joven.

“Sí, desafortunadamente se tuvo un accidente en un menor, durante la noche del viernes para amanecer el sábado. Fue una amputación traumática del tercer y cuarto dedo de la mano izquierda. Sufrió la quemadura por pirotecnia”, detalló.

El funcionario explicó que los médicos hicieron una reconstrucción del muñón, pero desafortunadamente tuvieron que hacer una amputación traumática.

“El paciente está totalmente estable: sigue en el hospital. Se están dando los cuidados, está fuera de peligro, pero desafortunadamente fue a causa de pirotecnia, por eso, a nombre de la gobernadora, la invitación es a no usar pirotecnia durante este tiempo porque son consecuencias de este tipo de usos”, remarcó el subsecretario.

Detenida menor de edad acusada de asesinato

Archivo
Hace 8 años
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Instalaciones de la subprocuraduría en Ensenada.  - Archivo.

Agentes Ministeriales en Ensenada cumplimentaron este sábado la orden de detención de la adolescente Alejandra Berenice "N", de 16 años de edad, acusada de ser copartícipe en el homicidio de Nataly Carreón González, de 19 años de edad en el poblado de El Porvenir, en el Valle de Guadalupe. El grupo de Homicidios de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) en Ensenada, informó que la detención se realizó en la colonia Márquez de León. El asesinato se registró el 5 de diciembre por la noche en una cabaña ubicada en el mismo poblado donde Berenice y Carlos “N” invitaron a Nataly a una supuesta fiesta y una vez ahí la golpearon con un barrote de madera y una pala hasta quitarle la vida. Días después Carlos “N” de 18 años de edad fue apresado y vinculado a proceso el 1 de febrero.
La falacia del “saldo blanco” y el maquillaje político de la inseguridad
2026-01-02 14:20:01
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La frase “saldo blanco” se ha convertido en el refugio retórico predilecto de las autoridades para proclamar el "éxito" de sus operativos, especialmente tras festividades o eventos masivos. en su intento de distorsionar la realidad, priorizan el capital mediático por encima de la seguridad ciudadana.

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Para los gobernantes y mandos policiales, el concepto parece reducirse a una métrica biológica: si no hay cadáveres, no hay problema.

Bajo esta lógica, los heridos son invisibles, las pérdidas patrimoniales por asaltos son inexistentes y el trauma psicológico de las víctimas es un factor irrelevante.

Se ignora deliberadamente que un festejo —como el Año Nuevo— plagado de accidentes, incendios, robos y violaciones sistemáticas a los reglamentos, difícilmente puede calificarse como un éxito.

A fuerza de repetición, el poder político ha intentado resignificar la paz como la mera ausencia de sangre, omitiendo que la inseguridad es un fenómeno multifactorial.

En este escenario, la batalla de las autoridades no es contra la delincuencia, sino contra la estadística.

Hace apenas unos meses, Roberto Quijano Sosa, presidente del Consejo Estatal Ciudadano de Seguridad Pública, denunció que la administración de Marina del Pilar recurre al maquillaje de cifras oficiales. Según la acusación, existe evidencia de instrucciones directas a fiscales para reclasificar delitos, particularmente homicidios y desapariciones, con el fin de diluir su impacto ante la opinión pública.

Minimizar o borrar crisis tan sensibles como las desapariciones no solo es un error táctico; es una afrenta ética. Un acto de responsabilidad mínima —ya que la honestidad absoluta parece una utopía política— exigiría el reconocimiento pleno de la realidad en el día a día.

La transparencia y la aplicación de criterios acordes a los hechos, no anula el esfuerzo de los elementos que cumplen con su deber, ni de las inversiones, ni de las estrategias, sino que les otorga un marco de actuación real.

Insistir en lo contrario y mantenerse en la narrativa del "saldo blanco" frente a una realidad evidente solo alimenta la desconfianza y la animadversión de una ciudadanía que se siente desprotegida y, además, engañada.